Testimonios

Luisa Maldonado. Líder de organizaciones sociales, actual Concejala de Quito.

“La carrera me ha dado una enorme riqueza en mi capacidad de interrelacionarme. Mi liderazgo, antes autoritario, hoy mucho más democrático: he desarrollado la capacidad de establecer verdaderos diálogos y he adquirido una ética propia. Tengo recursos técnicos de vanguardia para el ejercicio de la facilitación. Como mujer, maestra y madre, me encontré con mi vocación y sentido de vida.”

Adolfo Macías. Escritor y publicista.

“Llegué por la necesidad de superar una crisis emocional. Sentía que otras formas de apoyo y la terapia individual   psicoanalítica no me llevaban a salir, solo a dar vueltas sobre temas que comprendía pero no podía cambiar. Aquí descubrí un nuevo camino no sólo para mí, sino para ayudar a otras personas con un correcto manejo de las técnicas y una presencia viva, desde lo interior. Es como tener la llave de uno mismo: entrar, enfrentar y descubrir que soy más de lo que creía ser; acoger sin juzgar a los que están con nosotros; vivir sin autosabotajes.”

Mónica Galárraga. Empresaria.

“Llegué con el deseo de obtener un título de Educación Superior y estoy a punto de lograrlo, pero encontré muchísimo más que conocimientos. La vivencia me ha permitido mejorar mi calidad de vida, la de mi familia y la de mi entorno. Siento que el destino me llevó en busca de un título para regalarme una vida maravillosa, con una profesión que me abre a nuevos horizontes.”

Macarena Zara. Psicóloga. Postítulo en Ps. Transpersonal. Docente.

“Para mi ser psicóloga, desde la orientación clinica transpersonal, es un despertar permanente de consciencia. Despertar al amor incondicional, al desapego, a la trascendencia de mi esencia y de los que me acompañan en este plano.  Es elegir vivir más en un estado de libertad, siendo y haciendo lo que siento mas allá de las apariencias y estar de mi lado como un testigo que observa: entrando en mi espíritu.”

Elizabeth Alvarez. Tecnóloga en Desarrollo Personal.

“Haber estudiado en el Instituto es la mejor decisión que pude tomar, ya que me trajo un cambio de paradigmas, de visión y de forma de vida. Me di cuenta de quién soy y descubrí que el trabajo como tecnóloga es muy gratificante y lleno de aventuras, sorpresas y alegrías, gracias a mi profesión he tenido la oportunidad de viajar, conocer personas muy valiosas y disfrutar de lo que hago a plenitud.”

Juan Carlos Arteaga. Lcdo. en Letras.

“Mi entrada al Desarrollo Personal —como la de mucha gente—  fue por terapia; pronto me di cuenta de los alcances que se podría lograr con esa herramienta. Siempre me ha gustado la literatura y, desde muy joven, estuve trabajando en colegios con estudiantes de cuarto, quinto y sexto curso. Al principio, empecé a aplicar algunos ejercicios de Desarrollo Personal en mis clases y los resultados no se hicieron esperar: los estudiantes se interesaban por la materia y, además, hablaban desde su corazón —cosa insólita antes—. Investigando un poco más, llegué a la Educación Confluente —uno de los métodos de enseñanza que se desprende de la Psicología Humanística— y, al aplicarla a los mismos grupos, los estudiantes obtuvieron un doble beneficio: por un lado, se volvieron más conscientes de sí mismos, de su vida emocional; y, por otro, descubrieron una forma de acercarse al conocimiento que no era la tradicional, que no era la violenta enseñanza memorística que solamente terminaba agotándolos. Ahora, mi trabajo es llevar la Educación Confluente a un proceso sostenido con maestros, transformando a gran escala el sistema educativo ecuatoriano, perfeccionándolo al volverlo más humano.”